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domingo, 16 de agosto de 2015

¿Eres un zorro o un puercoespín?: estilos de entender y predecir.

Hay dos tipos de personas en el mundo: Los zorros y los puercoespín. Si, como la vieja fabula que quizás alguno conozca.

Corría el año 1989 y todo el mundo miraba asombrado y con duda su televisor, veía como el largo muro-  la cortina de hierro - de Berlín se desplomaba. Con mucho más asombro Philip Tetlock miraba a sus colegas. Nadie lo vio venir. Ningún cientísta político, economista, comentarista o periodista. Por el contrario, comentaban la estabilidad del sistema mundial de polaridades, EEUU vs URSS, donde todo hecho político cabía en esa cómoda interpretación. Pero esa explicación ya no era más útil, ni tampoco lo fue para predecir lo que vendría.

Por ese entonces Tetlock estaba embarcado en el proyecto "Buen juicio" en el cual solicitaba a expertos en política predicciones sobre futuros escenarios y media su exactitud. El resultado no fue sólo un fracaso respecto a las predicciones del fin de la guerra fría, sino un fracaso en las predicciones en general (el estudio duró de 1984 al 2003 donde se reunieron al rededor de 28.000 predicciones). Los expertos eran apenas ligeramente mejores que lo que sería cualquiera lanzando una moneda para elegir entre dos posibles futuros escenarios por azar; y eran definitivamente peores que la más básica predicción de simplemente extrapolar la tendencia actual.

Sin embargo, no todo el panorama era tan gris. Tetlock rápidamente identificó mejores predictores que otros, y no sólo eso, también verificó consistencia en sus predicciones, mejorando en la medida que más predicciones hacían, mientras que los otros sólo empeoraban. Intrigado, decidió explorar más sobre la personalidad y enfoque de estos dos grupos de expertos.





Armado con su formación en psicología, Tetlock reconoció entonces importantes diferencias entre ambos grupos de expertos. Tomando prestado la visión de Isaiah Berlin sobre la fábula del zorro y el puercoespín para clasificar intelectuales. Tetlock se dio cuenta que aquellos que Berlin llamó puercoespines, eran expertos que estaban tras la búsqueda de grandes ideas y una sola gran explicación, muy especializados, fieles a su enfoque, obstinados en su método, confiados en sus predicciones, deductivos e ideológicos o que grandes ideas puedan explicar lo cotidiano.

Mientras que por el contrario, los zorros eran expertos dispuestos a encontrar más de una explicación, multidisciplinarios en contacto con otras áreas e influencia a pesar de ser ideológicamente contrarios, adaptables en su enfoques, autocríticos y dispuestos a reconocer los errores en sus predicciones, tolerantes a la complejidad (se sienten incluso cómodos con la idea que hay cosas que no se puedan explicar), cautos, rara vez son tajantes en sus juicios, y empíricos.

Resultó que varios puercoespines trabajaban además en televisión, ciertamente son muy atractivos para los medios: una explicación simple de comunicar, seguridad en sus juicios y taxativos en sus afirmaciones. Sin embargo, según descubrió Tetlock, mientras más fama, peor predicción. Los zorros en cambio, no son deterministas, sino probabilistas (lo que no es muy atractivo para vender un libro o en un noticiero), sin embargo, hacen mejores predicciones y mientras más datos reciben, mejores predicciones hacen, adaptando sus explicaciones a los nuevos datos. Mientras que los puercoespines tienden a ajustar los datos a su teoría o descartar aquellos que no la confirman.


Pero esta clasificación no sólo aplica los expertos o intelectuales, hay mucha gente que puede ser catalogada como zorros o puercoespín según la manera en que enfrentan la vida. Se podría aplicar para los fanáticos de un único dios (ya sea este la ciencia o la religión) versus los que no tienen problemas de aprender ciencia y rezar al mismo tiempo. O incluso los partidistas o fundamentalistas incapaces de conceder al rival cualquier acierto, .

Incluso tú mismo. Hay una forma rápida de saber si eres un zorro o un puercoespín, un test de una sola pregunta para determinar que tipo de persona eres. Es tan simple como preguntarte a ti mismo: ¿De verdad crees que sólo hay dos tipos de personas en el mundo?.



Algunas fuentes:

Tedlock, P.E. "Expert political judgment: How good is it? How can we know?". Princeton University Press.

Silver, N. "The signal and the noise".



sábado, 26 de abril de 2014

9 tipos de personalidades según su cultura

Como primera cosa, tenemos que reconocer que nos encantan los artículos que nos simplifican las cosas a una pequeña lista (menos de 15) de conceptos. Y nos fascinan aun más si es una lista sobre personas. Y es debido a ello que internet está plagado de artículos que comienzan como éste. Pero lamento desilusionarlos, este artículo no contiene una lista, así que leerán sobre porque nos gustan las listas sobre "tipos de personas" y cómo la cultura nos ayuda a hacer eso.

Ahora si de verdad quieren clasificar personas según su cultura pueden preguntar a las consultoras que venden aire este tipo de servicios, basados en su prejuicio y ordenados "al ojo".

Cómo comprendemos el mundo


Una función particularmente importante de la cultura es ayudarnos a entender el mundo. La cultura (a través de la socialización) en que nacemos nos brinda explicaciones para entender el mundo. Esto es así porque nuestra imaginación suele ser limitada, pero también nuestra capacidad de comprensión. No somos tan geniales, copiamos casi todo. Piénsalo así. Si la civilización en que vives se acabara hoy, ¿cuanto serías capaz de re-inventar con tu conocimiento actual? apuesto que perderíamos varias cosas importantes, ahora piénsalo sin tener ninguna referencia, ningún recuerdo en que basarte... ojalas sobre vivas porque yo ni un cuchillo podría fundir.

Una estrategia inteligente es tratar de no repensar cada cosa nuevamente, siempre podemos heredar conocimiento y desde ahí construir hacia adelante, pero también es una dificultad. Una cultura nos da esquemas preconstruidos de la realidad que aveces actúan limitando nuestro entendimiento. Cuando la cultura es abierta a los cambios (como lo es la cultura científica) esto no supone grandes inconvenientes, pero si cuando estos son más estáticos, ya que actúan como prejuicios.

Proyección de Mercator: la más conocida
Gall-Petters: Más realista según km2 que Mercator
Gauss-Kruger


Azimuthal equidistante: Usada en la bandera de la ONU
No existe una razón especial para representar arriba
o abajo, salvo política: Versión del mundo en Australia: Arriba y en el centro.



Mapas del mundo: Estamos acostumbrados a mirar el mapa del mundo (Mercator) y asumir que es así, pero es una representación cultural, una posibilidad entre otras proyecciones cartográficas.


Pese a todo, estos esquemas tienen gran utilidad. Nuestro cerebro es capaz de procesar muchos estímulos, pero el trabajo de organizarlos suele ser más complejo, por eso tiene estrategias de simplificación de la realidad o abstracciones. Estas abstracciones son clasificadas en categorías dadas en nuestro sistema cultural. Como nadie puede ser especialista en todo, la cultura llena los huecos.

Esa reducción de la complejidad también ocurre con nuestros pares. En sociedad.

Reduciendo la complejidad social: dime con quién...y te diré quién eres.


En los grandes números de población actual, los humanos no podemos conocemos todos los unos a los otros, pero tenemos que relacionarnos y confiarnos cosas que nos importan, como seguridad, alimentación, transporte, etc. ¿Cómo es posible que vivamos en ésta complejidad? Pues es la cultura la que nos ayuda, aunque también hacemos nuestros propios esfuerzos cuando las respuestas sociales no son del todo satisfactorias.

Por ejemplo en algunas sociedades la gente tiende a clasificarse según ascendencia, según linaje a algún tótem o antepasado ancestral, una familia extensa. Eso nos permite hacernos un mapa mental de quién es quién según a que familia pertenece. Este sistema es bastante común. En la antigua Roma, se utilizaban 12 tribus para identificar los linajes de cada ciudadano, mientras que en la aristocracia europea y de otras partes del mundo, el apellido familiar sigue siendo un importante clasificador social.

En las sociedades modernas donde la complejidad es mucho mayor se utilizan varias categorías y la gente adhiere voluntariamente a varios grupos de interés (equipos deportivos, partidos políticos, grupos religiosos, etc), pero también se crean categorías sobre el lugar que uno habita (barrio, ciudad, país), color de piel, clase social. En este sentido no es raro encontrar un sistema estricto de clasificación social como las castas de la India, la cual tiene que lidiar no sólo con grandes cantidades de personas sino también con varias etnias y religiones, pero donde las castas parecen dar un orden transversal.

El horóscopo es un sistema muy antiguo de clasificación de personas según fecha de nacimiento. ¿ Podremos reducirnos a 12 tipos de personalidades?

Además es común que tratemos de hacer nuestra propia reducción de la complejidad de las personas con el afán de predecir su comportamiento, poniendo diferentes niveles de rigurosidad. Muchas veces esas pre-construcciones se pueden volver pre-juicios, pero los justificamos en la medida que nos permiten tratar con grandes masas de personas. Incluso con el advenimiento de las ciencias no es raro que los psicólogos se interesen en establecer "tipos de personalidad" y que se publiquen en revistas los "test de personalidad" o que clasifiquemos a la gente según la música que escucha u otros gustos. Pero realmente ¿Es posible clasificar la complejidad humana en un puñado de categorías?

Aparentemente la complejidad es mucho mayor, pero seguiremos intentando reducirla para que pueda entrar en nuestra mente. ¿Y qué conclusión sacamos de todo esto? Además de que amamos clasificar a la gente, tenemos que recordar que cuando metemos dentro de categorías el mundo, también lo hacemos con nosotros mismos y ponemos limites a nuestro accionar, ya que trataremos de no parecer lo que nosotros decimos de los otros. Creo que basta con las limitaciones/clasificaciones que otros nos imponen, como para auto-imponernos algunas más, pero ya que vivimos con ellas (porque nos son útiles), es bueno no pensarlas tan rígidamente.

Como dice el refrán: "Con la regla que juzgues serás juzgado", tratemos que no sea tan dura.


Algunas fuentes:
R. Rappaport, 1994, Spatial organization
E. Durhkeim y M. Mauss, 1902, Sobre algunas formas primitivas de clasificación

lunes, 24 de febrero de 2014

Analizando culturas: El respeto cultural y sus problemas

El etnocentrismo: problemas para un análisis científico de la Cultura


El estudio de la cultura como "configuraciones metales colectivas propias de cada pueblo o de determinado grupo social" tiene una importante implicancia. Si cada persona posee una cultura, un modo particular de entender el mundo, eso significa que quien pretenda estudiar a las culturas posee su propia cultura y por tanto su propio modo de ver las cosas, perdiendo objetividad. Eso significa incluir sesgos y podría traducirse a tratar de medir una cultura ajena con valores de la propia. Eso se denomina etnocentrismo.


Todo cubierto salvo los ojos, que cruel cultura de dominación masculina; nada cubierto salvo los ojos, que cruel cultura de dominación masculina.
El etnocentrismo no sólo es un fenómeno que vivencia quién investiga la cultura, sino que lo viven todos al momento de enfrentarse con otra cultura. Y de cierto modo, cierto etnocentrismo es necesario para mantener la coherencia de la propia cultura. Pero en exceso suele deribar en racismo y xenofobia. Aunque en la mayoría de los casos da problemas más simples. Como cuando la OMS (Organización Mundial de la Salud) intentó por primera vez vacunar en Africa, los padres se negaban a vacunar a sus hijos, ya que la explicación de virus y bacterias les era ajena, y por el contrario veían que sus hijos sufrian fiebres tras los procedimientos. El etnocentrismo se dio al pensar que la medicina occidental tenía el mismo prestigio que en europa y Estados Unidos, mientras que la respuesta africana fue racional, ya que en su experiencia nada bueno había venido de los blancos. El resultado: un fracaso, según la OMS por la irracionalidad de la gente, cuando pudo ser evitado desde una óptica del relativismo cultural.

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